Después de vestirse de dorado para celebrar el año 2000 y de azul, rojo y blanco para festejar la fiesta nacional gala el 14 de julio, la Torre Eiffel adoptó el verde ecológico. La Nueva Sociedad de la Torre Eiffel (SNTE), la empresa que administra el inmueble, prevé instalar paneles solares y cuatro turbinas eólicas verticales en la torre, construida hace 123 años.

El objetivo es mejorar en un 30% su rendimiento energético, que recibe a más de 7 millones de visitantes al año y utiliza 20 mil focos para su centelleo nocturno. Será el punto más espectacular de las obras de renovación del primer escalón de la “dama de hierro”, situado a 54 metros del suelo, frente a los 330 que tiene su cumbre.

Además de modernizar las tiendas, restaurantes y espacios de conferencias que actualmente ocupan sus 5.000 metros cuadrados, el arquitecto Alain Moatti ha ideado un suelo transparente que cubrirá parte del espacio central del piso, cuyo objetivo será que el visitante pueda caminar sobre él y darle sensación de volar sobre París, así mismo, ha previsto rodear el espacio cubierto con paneles inclinados, para evocar al turista a estar suspendido sobre la ciudad. Con el dispositivo, Moatti pretende mostrar de cerca las estructuras de sujeción de la torre, hasta ahora ocultas.

El arquitecto ha querido dar un toque de modernidad al primer piso del monumento sin perder el espíritu del que le dotó Gustave Eiffel cuando la concibió para la Exposición Universal de 1889. Junto a esta vista panorámica, las obras cuentan también con renovar los dos grandes espacios cerrados de la planta, así como el restaurante, todo ello con una preocupación por la transparencia de los muros.

La actual sala de recepción Gustave Eiffel será totalmente renovada y ofrecerá una vitrina sobre la ciudad. El espacio Ferrié también será modificado, seguirá albergando como hasta ahora una cafetería y una tienda y, según Moatti, tendrá un sanitario con vistas a París. Todos los pabellones de este nivel serán pintados del color original de la Torre Eiffel.

Adicionalmente al lujo y modernidad del monumento, se adaptará el espacio para las personas con capacidades especiales y dificultades para acceder a todos los rincones del primer nivel.

Además, se introducirán cuatro paneles solares y otros tantos molinos eólicos para producir hasta 8.000 kilovatios al año, lo que le permitirá cubrir la mitad de las necesidades de agua caliente de sus sanitarios. Con estas medidas, el ícono parisino pretende estar a la vanguardia del desarrollo sostenible.

Las obras de renovación costarán 25 millones de euros, que serán financiados por la propia empresa que gestiona el monumento, el cual no cerrará durante las mismas, cuyo final está previsto para el verano de 2013.

Para entonces, los responsables de la Torre Eiffel esperan que el número de visitantes al primer piso aumente un 20%.