Durante siglos el hombre a tratado de familiarizarse y adecuarse a un espacio, ha sido una necesidad inherente a la personalidad, la cotidianidad y a la propia necesidad fisiológica de un individuo. El espacio representa el elemento más significativo de la arquitectura, pues es donde se edificará la idea, donde se trazará cada detalle elemental para su estructura y en donde los elementos, acabados y materiales se mezclarán para dar como resultado esa edificación soñada.

Sin embargo, el espacio se ha vuelto más relativo con el paso de los años, sobretodo para las grandes urbes alrededor del mundo que se han convertido en masas de concreto, consumiendo poco ha poco el espacio que se encuentra a su alrededor y haciendo más difícil encontrar el lugar ideal para vivir, trabajar, estudiar o recrearse y pidiendo, al mismo tiempo, una solución arquitectónica que pueda definir pequeños espacios habitables.

2015-10-06

Desde una perspectiva más racional, el hombre ha adecuado sus necesidades al espacio con el que cuenta, se ha ido adaptando a éste y ha sabido sacar el mejor provecho.  Actualmente podemos encontrar proyectos en donde cada milímetro del espacio es utilizado al máximo, cada detalle es analizado minuciosamente, cada m2 se diseña acorde a las necesidades de la persona, del lugar o un concepto, sin embargo, el espacio es utilizado de acuerdo a una necesidad momentánea por lo que podríamos llamarla ”arquitectura efímera”, una arquitectura en constante movimiento.

Una muestra de ello son los espacios móviles, habitaciones que se esconden detrás de muros correderos y muebles empotrados, superficies que se deslizan mostrando y ocultando espacios, lugares y elementos necesarios para la ocasión, eliminando los elementos que se encontraban ahí de un momento a otro. Esta arquitectura se presenta como un deseo espacial que hoy en día no es tan fácil de encontrar, un gran comedor, una recámara espaciosa o simplemente un lugar amplio para estar, una necesidad de cualquier ser humano.

Y es así como nos convertimos en críticos y observadores de cualquier espacio en el que nos encontremos, recordando el constante cambio que el usuario genera en estos lugares, una ampliación de oficina, la llegada de un nuevo integrante a la familia o la visita de viejos amigos a la ciudad, y a pesar de que los espacios arquitectónicos estén definidos como escenarios limitados y ya dictaminados, encontraremos que hasta un espacio diminuto puede aprovecharse de una manera única, si sabemos como.

Por: Diana Estrada.