A unos pasos del museo Soumaya, una de las obras más emblemáticas de los últimos años en la ciudad de México, se erige otra construcción que está llamada a ser una referencia arquitectónica moderna.

Como si se tratara de una necesidad de expresión contemporánea hemos observado como la Ciudad de México se ha renovado poco a poco, resurgiendo el esplendor de una de las metrópolis más pobladas del planeta.  Los testigos del tiempo, las ruinas de las antiguas ciudades sagradas, los imponentes palacios, castillos y edificios  clásicos conviven armónicamente y sirven de inspiración para las nuevas construcciones.

Caminando por las calles de Polanco, en un lugar donde la arquitectura moderna se ha integrado al paisaje de una manera distinta y donde podemos observar un punto neurálgico, referencial, moderno e inteligentemente planeado, se encuentra el Teatro Telcel  que forma parte del complejo arquitectónico de Plaza Carso.

Esta construcción cuenta con un toque simbólico y de misticismo  pues según los arquitectos encargados del diseño, Antón García-Abril y José de Arimatea Moyao; el teatro cuenta con conceptos arquitectónicos mexicas, una  de las civilizaciones antiguas que habitaron parte de la actual Ciudad de México. El uso de espacios abiertos, la utilización de la luz natural tanto de día como de noche, las grandes terrazas y plataformas estructurales, y su detallada construcción subterránea se entremezclan sutilmente con el paisaje urbano, rodeado de grandes edificios, y elementos naturales creando un espacio particularmente admirable.

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El teatro nos recibe con una gran dovela de acero, una estructura que invita  dejarse llevar para admirar esta gran escultura y su magnífico sistema constructivo, sin embargo esto es solo el preámbulo de lo que esconde debajo de ella.

Al interior, después de una secuencia de espacios y 6 pisos por debajo de la calle se encuentra el escenario capaz de albergar 1400 personas. Este escenario está basado y diseñado con los principios de los grandes teatros de Broadway en donde la cercanía del espectador con el escenario son básicas.

Una de las innovaciones más llamativas en la parte interior, su sistema de butacas retráctiles, colocadas sobre plataformas hidráulicas y que permiten realizar diferentes acomodos de acuerdo a las necesidades del espectáculo.

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Sin duda alguna el Teatro Telcel se convertirá en una de las obras más emblemáticas  de la ciudad de México, clavado en una de las zonas de mayor crecimiento y renovación, se postra ante nosotros como símbolo del resurgimiento arquitectónico, de la frescura y las nuevas ideas, pero más importante aún, del  concepto integrador entre monumentalidad, urbanismo y paisaje.

Por: Diana Estrada

 

Imágenes: plazacarso.com.mx, garuyo.com