Considerado como un desafío arquitectónico no solo por su diseño, si no por los materiales que utiliza, este edificio fue el único que estuvo de manera permanente en la Expo del Pabellón de Italia celebrado en el año 2015.  Con cerca de 15 mil metros cuadrados de construcción el Palazzo Italia se levanta como un nuevo estandarte arquitectónico, y no es para menos pues es considerado el primer edificio en el mundo que combatirá la contaminación del aire por medio de su fachada.

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El contexto de sustentabilidad y ecología en el cual fue diseñado el Palazzo, destaca por la innovación de materiales utilizados, un concreto biodinámico derivado de una mezcla de cemento con otros materiales como el dióxido de titanio, es capaz de captar el smog de su alrededor cuando se tiene contacto con la luz para después liberarlo en forma de sales inocuas e inofensivas para la salud.  Sin duda, un paso importante para la conservación del medio ambiente y una manera inteligente, creativa y eficaz para las grandes urbes que sufren de contaminación severa.

Además de su innovadora fachada, este edificio es capaz de ahorrar cerca del 40% de consumo eléctrico comparado con otros edificios de su mismo tamaño y características, gracias a la instalación de cristales fotovoltaicos en sus ventanas que son capaces de iluminar  10 mil focos LED.

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Según el arquitecto encargado del diseño, Michele Molè, el objetivo principal del edificio era construir un concepto de bosque urbano, un organismo capaz de respirar elementos contaminantes del ambiente y liberarlos de forma inofensiva.

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Hasta hoy en día el Palazzo Italia se ha posicionado como un referente en los proyectos de sustentabilidad alrededor del mundo e inspirado a muchos constructores, arquitectos y estudios a incluir este material en futuros proyectos, convirtiéndolos en actores directos y participativos en contra de la contaminación y el cambio climático.  En un futuro próximo se espera que el uso de este tipo de materiales se reglamente en los diversos estándares constructivos mundiales, haciéndolos no solo indispensables sino obligatorios.

Sin duda alguna este tipo de edificación es una nueva manera de concebir el diseño y construcción de manera sostenible, que busca ejemplificar la optimización de los recursos, materiales y el impacto ambiental que las obras tienen tanto con su entorno como con sus usuarios y habitantes convirtiéndolos en un ejemplo de inspiración para una nueva corriente arquitectónica.

Por Diana Estrada

Fuentes:

http://www.archdaily.mx/