¿Cuál es el papel de la Arquitectura en torno a un evento de gran magnitud? Sin duda cada vez cobra mayor relevancia, no solo por la propuesta de diseño, sino por la herencia que será dejada a la ciudad que acoge cada evento, y como tal el arquitecto se torna fundamental para pensar varias veces qué legado va a dejar para el futuro de esa ciudad, en las siguientes líneas no pretendo analizar la calidad de los proyectos, ni el nivel de inversión que se está utilizando para las instalaciones olímpicas, pero si pretendo dejar una reflexión acerca de la labor del profesional que tiene la oportunidad de hacer ciudad y de generar ideas para atender a una sociedad.

Es evidente que cuando se tiene la oportunidad de mostrarse al mundo con eventos como los Juegos Olímpicos, cada ciudad intenta enseñar al mundo una cara moderna y de innovación, sin embargo, el hambre de usar este escaparate para mostrar al resto del mundo esta cara de modernidad a veces coloca las aspiraciones del evento por encima de la realidad del país o se olvida la planeación a largo plazo donde simplemente no se plantea correctamente qué destino tendrán estas instalaciones en un futuro.

Mi reflexión surge a partir de mi última visita a Río de Janeiro donde pude ver una ciudad repleta de intervenciones urbano-arquitectónicas que tienen a Río convertida en un gran patio de obras; inmediatamente se me vino a la mente el caso Atenas que hoy, a 12 años de haberse mostrado al mundo como una ciudad vanguardista, ha dejado en el abandono sus instalaciones, y de ahí que surge la siguiente cuestión, ¿será que Río está preparada para no repetir este error?

Solo el tiempo nos dará la respuesta, sin embargo la pregunta toma más fuerza luego de ver que, a tan solo dos años de ser la sede de la copa del Mundo, donde vimos un Brasil moderno durante el mundial de futbol con estadios repletos, hoy la realidad de haber construido estadios para atender un evento sin pensar la herencia que dejarían para sus ciudades los alcanzó y vemos algunos estadios que no están siendo utilizados con la frecuencia debida y poco a poco se comienzan a deteriorar.

No obstante la tradición deportiva que tienen los cariocas y el  legado cultural de esta ciudad me hace tener un poco de esperanza en que la herencia que será dejada no sufrirá la misma suerte que Atenas, así mismo hay un factor importante que me permite darles el beneficio de la duda, ese factor es el inevitable análisis del entorno urbano de Río, que actualmente está en punto de inflexión donde la movilidad se ha tornado muy complicada, ese punto de inflexión que tiene a Río al borde de tornarse una ciudad ineficiente y que obligatoriamente demandaba desde hace varios años una urgente inversión en infraestructura para mantener a un Río de Janeiro productivo; y, qué mejor oportunidad para atender este problema social que el aprovechar el derrame económico de unos Juegos Olímpicos para intentar actualizarse.

Al analizar un poco más de cerca lo que se está cocinando para recibir a las Olimpiadas 2016 pude constatar que existen varios proyectos que sin duda serán un legado importante para la ciudad, obras como la modernización de la zona portuaria que futuramente soportará dignamente una de las fuentes de ingresos más importantes de la ciudad o proyectos de movilidad urbana que si son bien explotados podrán ayudar a resolver en gran medida los problemas de movilidad que se viven hoy en Río.

Destaco también, la implementación de corredores de transporte público que ligaran a través de los sistemas Trans-Brasil, Trans-Carioca y Trans-Olímpica, los aeropuertos de Río con la Zona Olímpica, pero con la inclusión de la atención a la zona Norte de Río donde radica la mayor cantidad de personas que laboran en las zonas centro y sur de la ciudad, y que futuramente podrán aprovechar este sistema como el principal medio de transporte.

Sin duda, en los próximos meses el tema dominante al hablar de los proyectos de las instalaciones olímpicas serán las instalaciones deportivas, la forma de los estadios, se hablará de sus errores y sus aciertos, sin embargo, considero muy importante no dejar a un lado la cantidad de proyectos paralelos que están dotando a la ciudad de equipamiento urbano, y que más allá de los espacios deportivos o de contar entre sus obras de “modernización” con proyectos rimbombantes como el museo del mañana de Santiago Calatrava, que dicho sea de paso ha generado un sinnúmero de debates entre los arquitectos Brasileños no solo por su propuesta o su adaptación al entorno, sino principalmente por su muy cuestionada razón de  existir en ese lugar, la generación de obras “que no se ven pero se sienten” está tomando las calles de Río y yo espero, sinceramente, que en un futuro sean un detonador de mejoras continuas.

Río y sus profesionales están ante una gran oportunidad no solo de mostrarse al mundo como una ciudad moderna, sino de dejar para el pueblo carioca una herencia que le permita continuar con el dinamismo que hoy la caracteriza pero de una manera mucho más eficiente e incluyente, esperemos que el paso los años los juzguen favorablemente y que la labor de hoy permita que mañana esta ciudad permanezca vigente.

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Río 2016

Fuente principal:  http://www.cidadeolimpica.com.br/

Por Estanislao García