Una de las figuras más emblemáticas en la Arquitectura Mexicana, el Arq. Teodoro González de León, cumplió recientemente 90 años, con ese motivo me uno al festejo dedicando este artículo a él, y lo dedico no solamente por el gran legado que como Arquitecto nos ha dejado, me uno para festejar que a su edad se mantiene activo y vigente.

González de León, como pocos, ha sabido forjar una Arquitectura con un lenguaje propio, con una identidad fuerte, que te marca desde  el primer instante que la vez, con una identidad propia que refleja las herencias que adquirió con Le Corbusier, y con grandes influencias de la época que le tocó vivir en su juventud, trabajando con figuras de la talla de Carlos Obregón Santacilia, Carlos Lazo y Mario Pani, o influencias tomadas en su colaboración con Enrique del Moral para el desarrollo de la Ciudad Universitaria; sin duda alguna vivir el auge del movimiento moderno lo marcó para desarrollar un estilo único que vemos reflejado en varios hitos importantes del país, pero, de entre todos estos hitos, una cosa que me gusta destacar siempre que hablo de él, es que Teodoro González de León, no solamente supo desarrollar un lenguaje propio y determinado, supo cómo pocos dotar de calidad a la obra pública, y supo siempre colocar la  Arquitectura por encima de otros intereses, muestra de ello es el edificio de Infonavit que personalmente considero uno de sus más importantes.

Hablar de Teodoro Gonzalez de León no se limita únicamente a la calidad de sus proyectos, hablar de él significa ir más allá, significa ver como sus propuestas han ayudado a detonar polos regionales, polos donde a la postre se ha conseguido promover el desarrollo; no es coincidencia que varios puntos del país se han desarrollado en torno a sus obras, las cuales, varias de ellas, han sido precursoras de estos polos, si bien algunas ya nacieron con ese propósito, algunas otras simplemente detonaron su entorno por su calidad y por el gran valor que generaron, obras como el parque Tomás Garrido  en Villa Hermosa que ayudo a la ciudad a desarrollar su infraestructura, edificios como el Fondo de Cultura Económica o el Colegio de México que dieron identidad a la zona de Picacho, donde poco después se desarrolló con asentamientos importantes, o desarrollos ya más actuales y “planeados” como Santa Fe, donde el edificio de Hewlett Packard fue uno de los pioneros; y más recientemente, que hablar de proyectos como Reforma 222, uno de los primeros edificios que comenzaron a mudar el entorno de Avenida Reforma, o proyectos como el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC), que además de ser muy bien logrado, sirvió como detonador para algunos otros proyectos menores en Ciudad Universitaria.

Pero para escribir de Teodoro González de León, es necesario hablar de los complementos artísticos y culturales que lo llevaron a ser quien es, y  no hablo de su pasión por pintar, o de su pasión por el manejo de la luz, González de León no se limitó a la Arquitectura y a rodearse de grandes aliados como Abraham Zabludovsky, González de León siempre supo rodearse de gente talentosa, personajes como Octavio Paz o Pablo Neruda estaban en su círculo de amistades, este círculo literario lo llevó a casarse con la poeta Uruguaya Ulalume Ibáñez, el siempre estar siempre rodeado de cultura, sin duda complementó el talento natural del Arquitecto para desarrollarlo; pero, si esto no fuera poco, hay un detalle que desde mi punto de vista fue el que despertó al Arquitecto, durante su infancia tuvo la suerte de crecer siendo vecino de Frida Kahlo y Diego Rivera, viendo como Juan O´Gorman construía la casa estudio de AltaVista, seguramente todos estos elementos ayudaron en su formación y forjaron el carácter que podemos ver en sus proyectos.

2016-06-20.png

Celebremos pues a esta figura de nuestra Arquitectura, y esperemos que nos siga sorprendiendo, Sr. Arquitecto, feliz aniversario.

Por Estanislao García