El primero de agosto sin duda alguna será un día en el que muchos estaremos en  espera para adquirir el nuevo número de The New Yorker, el cual contiene un texto que seguramente causará mucho revuelo en el ámbito arquitectónico. Y no es para menos, pues en el artículo “The architec who became a diamond” (El arquitecto que se convirtió en diamante) se contará la historia de como las cenizas del único premio Pritzker mexicano, Luis Barragán, se convirtieron en un diamante para un anillo de compromiso, si leíste bien, “un anillo de compromiso”. Y aunque nos cueste trabajo creerlo y nos asombre, ya confirmamos con todas las fuentes posibles la veracidad de la noticia.

De la mano de Alice Gregory, escritora de The New Yorker, viviremos la increíble historia que la artista estadounidense Jill Magid comenzó en septiembre del año pasado, pero ¿cómo es que una artista conceptual se involucró con Luis Barragán al grado de exhumar las cenizas del fallecido Arquitecto y convertirlas en un diamante?

2016-07-29 (1)

El primer acercamiento de Jill con Luis Barragán se dio en al año 2013, cuando la artista presentó en la ciudad de nueva York la exposición “Woman with Sombrero”, una colección inspirada en la obra del Arquitecto y la legalidad para usar material de propiedad privada. En esta exposición Jill exploraba la vida del Arquitecto a partir del archivo que se encuentra en México, así como también en el archivo privado al cual se le negó el acceso, propiedad de Barragan Foundation ubicada en Suiza y que fue creada por Federica Zanco, dueña de los derechos completos de la obra de Luis Barragán.

Durante la década de los 90´s la obra completa  y los derechos de uso intelectual  del Arquitecto Barragán fue adquirida por un empresario suizo y regalados a su prometida Federica Zanco en sustitución del anillo de compromiso. Desde este entonces los archivos han estado completamente controlados y fuera de la luz pública dentro de una bóveda a la cual son muy pocos los afortunados que tienen acceso.

Es entonces cuando Jill Magid, apasionada por la obra del artista mexicano, se comienza a cuestionar hasta donde es posible que el legado de un artista sea propiedad de una institución privada, quien decide y regula, quien puede y quien no puede acceder a él. Hasta ahora todo parece normal, pero comienza a ponerse interesante cuando a Jill Magid se le ocurre lo que bien podría ser parte de una gran novela, exhumar los restos de Luis Barragán, convertirlos en un diamante para un anillo de compromiso y ofrecérselo a Federica Zanco como intercambio para el libre acceso al archivo privado de Barragán y que este pudiera regresar a México.

Tal vez te podría parecer la idea más extravagante que has escuchado en los últimos días, pero así fue como Magid contactó a la familia de Barragán en el año 2014 y después de un año llegó a la ciudad de Guadalajara, acompañada de dos notarios, algunos funcionarios públicos y dos exhumadores para sacar de la tumba ubicada en la rotonda de los Jaliscienses Ilustres las cenizas del Arquitecto mexicano, todo realizado con la autorización de la familia.  Una vez obtenidas las cenizas, estas fueron enviadas a una empresa suiza que se dedica a comprimir las cenizas en diamantes. El resultado, un diamante de aproximadamente dos quilates que fue incrustado en un anillo al cual se le encomendaría un objetivo, convencer a Federica Zanco de abrir el archivo.

El anillo por ahora forma parte de la exposición The Proposal, el anillo de compromiso hecho de Luis Barragán para Federica Zanco, que será exhibido en la ciudad de San Francisco el próximo mes de septiembre y que ha sido confirmado por la presidenta de la fundación Barragán de Guadalajara.

Esta gran iniciativa de la artista estadounidense abre la posibilidad a que cerca de catorce mil dibujos, siete mil fotografías, siete mil diapositivas, archivos de recortes, modelos arquitectónicos, muebles, archivos de notas, manuscritos y demás trabajos del gran Arquitecto mexicano eventualmente se vuelvan públicos, y al mismo tiempo plantea hasta donde es posible controlar o no el legado cultural de una persona.

Arq. Diana Estrada.