Uno de los más grandes cuestionamientos que el hombre se ha hecho a lo largo de su historia es ¿cómo será el futuro?

Al ser humano le ha obsesionado esta interrogante y lo ha planteado en miles de proyectos que, con base a su creatividad e imaginación, han tratado de establecer un parámetro de cómo se verá el mundo en algunos cientos de años ¿Cómo serán las ciudades? ¿Los autos por fin volarán? ¿Ya no habrá contaminación? ¿Cómo serán las casas del futuro? ¿El transporte será eficiente? ¿El ser humano habitará Marte y la Luna?

Un gran visionario en al ámbito arquitectónico futurista es el Arquitecto Británico Norman Foster, uno de los Arquitectos más prestigiosos, influyentes y multigalardonados del mundo que popularizó la tendencia de solucionar los distintos problemas arquitectónicos mediante el uso de los sistemas de tecnología más sofisticados.

Para Norman, una de las premisas más importantes al momento de mirar hacia el futuro es primero mirar al pasado,  de esta manera podremos analizar de acuerdo a un cierto periodo de tiempo la tendencia de crecimiento y evolución. Pronosticar el futuro no es fácil,  el gran número de factores que interactúan son tantos y tan complejos que el gran reto como arquitectos es crear mejores ciudades y usar la tecnología para hacerlas más silenciosas, más eficientes, más limpias, crear mejores espacios públicos, pues al final de cuentas se está creando hoy para un futuro desconocido.

El gran interés que Norman Foster tiene por el futuro y la tecnología se ve reflejada en sus primeros proyectos, en donde el carácter técnico llevado al extremo sobresalía por encima de todos los demás elementos constructivos, ganándose así el sobrenombre del Arquitecto high tech. Conforme su trabajo fue evolucionando las líneas de los edificios fueron suavizándose, pero sin olvidarse de ese sello industrial que lo caracteriza.

El movimiento fue acogido por el mundo de buena forma con la gran esperanza de que la tecnología podía mejorar el mundo. Es así como comenzaron a construirse edificios similares al Centro Pompidou en Paris, que es uno de los máximos exponentes de esta corriente. Una gran flexibilidad en los espacios que conforman el edificio y servicios muy bien definidos como la estructura portante, los conductos de ventilación, el aire acondicionado, escalera mecánica, el sistema eléctrico, y los transformadores; todo a la vista, algo totalmente revolucionario y muy diferente al estilo moderno donde las funciones del edificio se encontraban totalmente ocultas.

Sin embargo, los principales exponentes de esta corriente, entre ellos Foster, se dieron cuenta que este tipo de edificios realmente no representaban las próximas generaciones, y una vez más, trataron de vislumbrar el futuro comenzando a trabajar en las energías renovables, y en la construcción en lo que ahora conocemos como Arquitectura Sustentable. Hoy en día podemos observar a lo largo del mundo las grandes obras que Norman Foster ha realizado y que son un claro ejemplo de su gran influencia tecnológica como lo son la Torre Swiss Re y el City Hall en Londres, Torre Hearst en Nueva York, los aeropuertos de Pekín, Stansted, Queen Alia, Internacional de Hong Kong, Internacional de Panamá, Internacional de Kuwait, y la que tal vez sea su obra mas representativa el Edificio Hong Kong & Shanghai Bank.

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 Por Arq. Diana Estrada