Hace poco más de 70 años, Japón era una nación devastada por la Segunda Guerra Mundial.  A consecuencia de este evento bélico, el país asiático perdió cerca de la mitad de su riqueza.  Durante muchos años después de este conflicto la economía japonesa estuvo al borde del colapso, paralizando todos los sectores económicos, la escasez de alimentos era insostenible y el mercado negro estaba en su máximo esplendor.

Con la inminente necesidad de reconstruir el país, el pueblo de Japón emprendió la tarea de reconstruir la devastada economía, surgiendo así lo que hoy conocemos como el milagro japonés. Un aspecto de vital importancia en la recuperación económica fue la guerra que se libró entre las dos Coreas.  La guerra comenzó en los años 50´s y fue entonces cuando Japón se convirtió en el principal abastecedor de materia prima de los ejércitos, principalmente del americano. A partir de entonces, Japón y sus innovaciones tecnológicas fueron uno de los principales promotores de la creación arquitectónica.

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Uno de los principales actores arquitectónicos de la época fue el Arquitecto Maekawa Kunio, quien después se convertiría en una referencia para los arquitectos nipones más sobresalientes. Kunio trabajó en algún momento de su brillante carrera con uno de los arquitectos más importantes de todos los tiempos, Le Corbusier.  La combinación de estilos fue uno de los principales aportes de este arquitecto japonés, pues logró encontrar un balance entre lo tradicional y lo moderno, algo que antes de la guerra era impensable. El uso de diferentes materiales modernos fusionado con los materiales tradicionales de Japón se puede notar en sus obras Metropolitan Festival Hall de Tokio y el Centro Cultural de Urawa.

Otro de los principales impulsores del desarrollo arquitectónico japonés fue Kenso Tange. En los inicios de su carrera, Tange trabajó en conjunto con Kunio quien le enseñó los planteamientos de la arquitectura contemporánea. Algunos años después Tange desarrolló su propio estilo en el cual defendía la preservación de la arquitectura tradicional japonesa, estilo que se puede notar en las obras del Gimnasio Nacional de Yoyogi, el Museo Memorial de la Paz de Hiroshima y la Sede principal de Olivetti en Japón.

A partir de ese entonces surgió una generación de increíbles y talentosos arquitectos como Arata Isozaki, Kisho Kurokawa, Tadao Ando, Shigeru Ban, y más recientemente Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa, que poco a poco han ido experimentando hasta encontrar su propio estilo y exponerlo al mundo logrando así llenarse de elogios, premios y galardones importantes como el premio Pritzker.

Por Arq. Diana Estrada