China, la segunda potencia mundial en economía, nos ha regalado en los últimos años diversas obras arquitectónicas, algunas de ellas realizadas con tal magnificencia y complejidad  que sorprenden hasta al crítico más exigente, así como también existen otras catalogadas como excéntricas que no dejan de sorprender con tan solo echarles un primer vistazo.

Pero parece ser que esa época ha llegado a su fin, al menos en el corto plazo, pues dejaremos de contemplar los grandes edificios con formas abstractas, una tendencia que proliferó en el país asiático gracias al crecimiento económico que experimentó hace algunas décadas; y es que China se había convertido en el paraíso de la experimentación arquitectónica, un ambiente propicio que todo arquitecto desearía; sin límites financieros y sin reglas ni tendencias de diseño.

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La consolidación de China como potencia se dio en el año 2008, cuando el mundo entero se quedó perplejo al ver la infraestructura construida para las olimpiadas de Beijin 2008. Fue justo en ese momento cuando China le mostró su cara moderna y vanguardista al mundo con sus grandes edificios, transporte eficiente, estadios, vialidades de primer mundo y complejos deportivos asombrosos.

A partir de esa fecha muchas construcciones se fueron sumando a la lista, como la Sede de la Televisión CCTV,  un rascacielos de gran altura con un singular diseño, dos torres interconectadas perpendicularmente con un volado de aprox. 75 metros.

Otra obra impresionante del país asiático es el Círculo de Guangzhou, un edificio completamente circular que es sede de las oficinas del Grupo Guangdong Hongda Xingye. Este edificio está catalogado como el edificio circular más alto del mundo con ceca de 138 metros de altura. Esta obra posee, además de su impresionante diseño, simbolismos inherentes a la cultura asiática, la forma inspirada en los círculos de jade, símbolo de una de las dinastías más importantes que gobernó el país hace más de 2000 años.

Una verdadera obra de arte es el Hotel Sheraton Huzhou, un edificio en forma de herradura gigante que se refleja de manera magistral en el lago Huzhou. El diseño del edificio de más de 100 metros de altura se forma por dos torres curvas que en sus puntos más altos se unen.

Y así como los ejemplos anteriores existen muchos más edificios como el Hotel Sunrise East Kempinski, La Puerta del Oriente, la Sede del Periódico People’s Daily o el Edificio de Tetera de Wuxi, que muy probablemente sean los últimos de esta increíble lista, todo esto debido a las estrictas regulaciones que el gobierno chino aprobó este año, que consisten en prohibir la construcción de edificios poco convencionales y excéntricos, esto con base en el fundamento de que este tipo de arquitectura busca lograr un renombre para el arquitecto en vez de buscar un edificio funcional, seguro y con altos estándares de calidad.

Esperemos reconsideren el haber tomado esta drástica decisión, pues es un deleite arquitectónico que pocos países en el mundo nos pueden brindar.

Por Arq. Diana Estrada.