Hace algunos meses dediqué mi artículo al nonagésimo aniversario del Arq. Teodoro González de León, en aquella ocasión no imaginaba que tan pronto nos despertaríamos con la triste noticia de su fallecimiento, desde ese pasado 16 de Septiembre, fecha en la cual se anunciara su muerte, hasta hoy, he leído un sinnúmero de columnas, reportajes y artículos hablando sobre su vida y obra, artículos en Internet o programas de TV merecidamente dedicados al maestro quien forjó su nombre dentro de los grandes nombres en la Arquitectura del siglo XX, alguien que ganó su espacio con talento, quien supo destacar más allá de lo que algunos detractores piensan acerca de su estrecha relación con las esferas del gobierno.

Hoy, por un momento estuve tentado a caer en el impulso de citar nuevamente su trayectoria para hablar un poco de la herencia que nos deja tras su partida, sin embargo, más que caer en esa tentación, mi reflexión esta vez, es acerca del cambio generacional en nuestra Arquitectura, y, parte de esta reflexión no solamente es por la partida de Teodoro Gonzalez de León, esta reflexión me surge a raíz de enterarme del fallecimiento del Arq. José María Buendía, quien a pesar de no ser mexicano, tuvo un aporte significativo a nuestra Arquitectura.

A estos nombres podría sumarles muchas más de figuras que ya nos dejaron, no obstante, no voy a citarlos, en vez de citarlos quiero dejar mi reflexión acerca del relevo generacional que mencioné anteriormente; si bien los tiempos son otros, si bien la época actual demanda maneras diferentes de pensar la Arquitectura, en el fondo, la Arquitectura actual se forja sobre las mismas bases, el arquitecto continúa debiéndose a su usuario, continúa con el compromiso de aportar espacios dignos.

Hoy en día, me cuestiono, ¿Quién está marcando tendencias en nuestra Arquitectura?, ¿Quién está definiendo la imagen de nuestras ciudades?, ¿Cómo están siendo educadas las nuevas generaciones de arquitectos?, y ¿Con qué influencias formarán sus ideas?, no lo sé, y a pesar de tener muchos arquitectos que están aportando cosas muy interesantes, la misma dinámica a la que nos enfrentamos, pocas veces nos deja espacio para pensar ¿Quién es la figura actual que tomará el lugar de los “grandes” de la Arquitectura mexicana?.

Por lo anterior, mi reflexión, es acerca de, ¿Quién o quiénes serán los arquitectos que recordaremos en el futuro con la misma intensidad con la que estamos recordando a Teodoro González hoy?, o  ¿Quién tendrá el carácter suficiente para volver a darnos un Pritzker?

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Podríamos pensar que la actualidad está marcada por un espectro de arquitectos mucho más amplio que hace algunos años, que la competencia es tal, que a pesar de que algunos destacan, no tenemos una figura que sobresalga del resto, y cuando hablo de sobresalir y destacar me refiero a llegar a la altura de los grandes del siglo XX, de definir clara y contundentemente un estilo en su Arquitectura; aclarando que no resto mérito a lo que están proyectando las nuevas generaciones, por el contrario, creo que tenemos un gran potencial, mi reflexión es, porque veo pocas figuras que pueden tomar la batuta para este cambio generacional.

Mi pensamiento va dirigido en pensar la razón por la que se da este cambio de generación, a pesar de estar dándose paulatinamente, no se ha terminado de madurar aún, porque a pesar de que casi sin darnos cuenta estas nuevas generaciones están ganando espacio, aún falta de algún hito que marque la actualidad; dejo entonces esa reflexión y convoco a las nuevas generaciones para que se arriesguen, para que den carácter a nuestras ciudades, para que se antepongan a los desafíos, para que forjen su propia estirpe, para que su obra quede perene en el tiempo, para que las futuras generaciones los consideren los maestros de la Arquitectura del siglo XXI.

Y culmino mi reportaje citando al Arq. Gustavo López Padilla, quien cómo pocos escribe y entiende nuestra Arquitectura con elocuencia, y quien a respecto de este relevo generacional nos dice: “Aquí y ahora existe un cambio generacional en la Arquitectura mexicana contemporánea, hay una necesidad ineludible de intentar entenderlo, justamente a partir del ejercicio de la crítica, una de las palancas fundamentales que posibilitan la evolución del ser humano, de la cultura en su conjunto y, por ende, de la propia arquitectura”.

Por Arq. Estanislao García