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Hablar de un proyecto como el nuevo aeropuerto, siempre será polémico, pese a que la tendencia natural como Arquitecto me facilitaría a comenzar citando el proyecto arquitectónico, a cuestionar su calidad o su contribución a la ciudad, o simplemente a citar el proceso de selección y de cómo se toman estas decisiones en mi país, intentaré mantenerme al margen de emitir cualquier opinión subjetiva, eso se lo dejaré al tiempo, quien será quien juzgue este proyecto; y pese a que mi deseo es comentar al respecto, es grande, trataré de abstenerme y de enfocarme solamente en puntos neurálgicos que considero que están aún indefinidos.

Como antecedente, me gustaría colocarme en el tiempo, considerando que la previsión del comité del NAICM (como fue denominado), es tener el primer despegue el 20 de Octubre de 2020 a las 7:15 am, solamente será en 4 años que podremos ver operando el futuro Aeropuerto Internacional de la ciudad de México, parece distante, sin embargo, son solamente 4 años, tiempo en el cuál no solamente se tendrá que construir la nueva sede, para acceder a él tendrán que ampliarse las vías de comunicación existentes, y es a partir de este punto que quiero comenzar.

1.- ¿Cómo llegaremos al nuevo aeropuerto? La SCT, informa que se prevén 12 obras importantes para conectar con el nuevo aeropuerto, desde la ampliación de las líneas de metro y metro bus hasta 17kms. de extensión del Viaducto, sin embargo al buscar más información o detalles acerca de estas obras no logré encontrar ni costos, ni plan de trabajo ni nada más que ideas, (recordar que estamos a tan solo 4 años).

2.- Los casi 180 mil MDP que costará este mega proyecto no contemplan el costo de ninguna de estas obras, sin contar que tendrá que pensarse cómo resolver el tema jurídico al querer ampliar una línea de metro de la ciudad de México en territorio del Estado de México, y una vez resuelto ¿quién administrará esta operación?.

3.- Ampliar estas redes de comunicación, demandará infraestructuras secundarias para dotar al menos de agua y energía eléctrica para satisfacer las demandas de las propias instalaciones, además de las implicaciones que conllevarán en costo y tiempo, el impacto tendrá que medirse con cautela para que el efecto colateral que pueden sufrir en los linderos de la CdMx no genere pérdidas de valor.

4.- Una vez superados los puntos anteriores y considerando que todo fue superado, mi siguiente cuestionamiento sería el de cómo estas  “mejoras urbanas” van a impactar el entorno existente, por un lado el impacto ambiental, que ya está siendo cuestionado, y que lamentablemente será el menor de los problemas a superar, pero por otro lado el impacto a las comunidades que viven en la zona de afectación por donde pasarán estas nuevas obras de infraestructura.

5.- Aplaudo que se generarán miles de nuevos empleos, pero que va a acontecer con los funcionarios del actual Aeropuerto, estimo que no serán pocos los empleados que buscarán otras opciones, este impacto no será tangible, pero será sensible a muchas personas que se verán obligados a mudar sus hábitos o su fuente de ingresos.

6.- ¿Cuál será el destino del actual aeropuerto?, se han hablado de muchas propuestas, de destinarlo a un área de recuperación ecológica, de destinarlo a usos mixtos, pero, conociendo la vorágine que este terreno de gran plusvalía despertará ante todos grupos inmobiliarios, la disputa será férrea para viabilizar los futuros emprendimientos de la región.

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Por todo lo anterior, mi reflexión esta vez, no es acerca de la calidad del proyecto del nuevo aeropuerto, es acerca de cómo la sociedad sucumbe ante las ambiciones de poder, que induce proyectos de gran escala, repitiendo formulas, reciclando soluciones para justificar “progreso” induciendo proyectos de gran escala para no pasar en blanco… cuatro años pasaran muy rápido, veremos entonces el resultado.

Imagen vía: http://www.aeropuerto.gob.mx/

Por. Arq. Estanislao García