Seguramente has usado o escuchado el término elefante blanco para hacer referencia a construcciones que tienen ciertas características, pero ¿realmente sabes cuál es el significado de esta frase?

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El término proviene de una antigua región llamada Siam, territorio de la actual Tailandia.  En este país el elefante es un animal sagrado que forma parte importante de la cultura y religión, pues representa la prosperidad, la paz y el bienestar.

Al mismo tiempo el elefante es considerado un símbolo de poder entre las esferas más altas, por ello se pensaba que el rey entre más elefantes tuviera sería mas poderoso. Históricamente los elefantes en Tailandia conviven en la vida cotidiana del ser humano y son utilizados como transporte de bienes y personas, pero existe una  raza de elefantes llamados elefantes albino o Chang Samkhan que significa literalmente elefante blanco. Este tipo de elefantes son considerados un animal sagrado que únicamente se utiliza en las ceremonias reales o rituales, además de que en todo momento son honrados y tienen prohibido realizar tareas de trabajo.

La historia del término “elefante blanco” que adoptó el mundo occidental tiene sus orígenes en el mundo antiguo, ya que cuando el rey de Siam tenía alguna diferencia con alguno de sus súbditos, él le regalaba un elefante blanco. El súbdito tenía que cuidarlo, mantenerlo sano, darle comida especial y permitir el acceso a todas las personas que quisieran verlo y honrarlo. Lo anterior significaba un alto costo para el súbdito, que en la mayoría de la veces terminaba en la bancarrota.

Actualmente esta metáfora se aplica para referirse a construcciones que tienen un alto costo de construcción y mantenimiento, muy por encima de los beneficios que aportan. La mayoría de estas construcciones tiene un impacto negativo en la sociedad y comunidades, pues son obras que se encuentran abandonadas,  inconclusas o que se utilizan para fines diferentes a los que se construyeron y que, en su gran mayoría, se vieron involucrados dinero público, corrupción y malos manejos de capital.

El Estadio Nacional de Beijing o Nido de Pájaro como comúnmente se le conoce, es uno de los símbolos de modernidad de la capital China. Un estadio que se construyó para los juegos olímpicos de 2008 y maravilló al mundo entero por su espectacular diseño. Sin embargo, se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para el gobierno de la ciudad pues su elevado costo de mantenimiento y su nula actividad han hecho que comiencen los cuestionamientos de que es lo que sucederá con el estadio.

Otro estadio en esta lista y que casi lleva a la bancarrota a una ciudad entera es el Estadio Olímpico de Montreal. Este estadio fue inaugurado en 1976 y el costo total de la deuda por su construcción se terminó de pagar ¡hasta el año 2006! Lo increíble es que hasta el día de hoy no se realizan actividades periódicas en el recinto, lo que genera altos costos de mantenimiento.

La Ciudad de las Artes de Valencia nació en el boom de la construcción en España. Esta construcción pretendía mostrar el auge económico del país ibérico, pero tan solo ocho años después terminó por convertirse en un lastre económico debido a su elevado costo de construcción el cual se elevó cuatro veces más de lo planeado, debido a su pobre elección de materiales existen áreas que parecen ruinas literalmente, aunado a esto hay que sumar la crisis económica que pegó en el país hace algunos años.

En México este tipo de construcciones se encuentran por todo el país como la Villa de los Juegos Panamericanos en Zapopan, El Hospital Miguel Hidalgo en Aguascalientes, La Estela de la Luz en CDMX, el Centro de Convenciones de los Cabos, solo por mencionar algunos.

Y aunque muchas de estas construcciones estaban planeadas para ser construcciones que aportaran un desarrollo y un impacto positivo en las comunidades, la realidad es que con el tiempo se convirtieron en grandes y costosos elefantes blancos.

Por Arq. Diana Estrada