Debatiendo con algunos colegas brasileños acerca de la traza urbana y de las avenidas más importantes de nuestras ciudades, analizamos varios ejemplos de capitales latinoamericanas, cuando llegó la oportunidad de exponer algunos casos de México, enfocamos el análisis en la famosa Avenida Paseo de la Reforma, les relaté la histórica concepción del paseo imperial, con una traza surgida a raíz de una solicitud expresa de Maximiliano para ligar la Ciudad de México (hoy el centro de la ciudad) con su casa, el imponente Castillo de Chapultepec, desde donde Carlota lo veía aproximándose para recibirlo.

No sé qué causó más sorpresa en ellos, si el hecho de haber construido un camino de ese porte en el siglo XIX, o el hecho de tener un Castillo de esta naturaleza dentro de la ciudad, la secuencia de mi abordaje acompañó otras historias, la mayoría relacionadas a sus etapas posteriores, al cómo esta avenida aprovecha su entorno con el bosque de Chapultepec (inconcebible dentro de una ciudad como la capital de México) como límite natural, a los museos albergados en sus márgenes, a los hitos de cada glorieta, a los remates visuales y a la evolución de esta avenida con el paso del tiempo, siendo hoy, la que más refleja al México moderno.

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El tiempo continuaba y el interés despertado por esta avenida, lejos de apagarse, se avivaba con cada historia, con cada anécdota en torno a ella, hablar de ella,  no solamente me llenó de orgullo, me evocó un sentido de pertenencia sobre esta avenida, ese sentido de pertenencia que hace que todos los mexicanos la adoptemos como algo intangiblemente importante en nuestras vidas, porque ella hace que nos identifiquemos y la hagamos nuestra, nuestra cuando se demanda algo, cuando nos manifestamos, cuando la pasión desmedida de los aficionados al futbol la toman, nuestra cuando la caminamos, nuestra cuando seguimos dotándola de los más importantes emprendimientos inmobiliarios, nuestra por derecho, porque lo que fue un paseo imperial pasó a ser tomado por todos los mexicanos.

Una vez que la sentimos nuestra, la tornamos única, única e icónica, icónica como pocas avenidas en el mundo, como aquellas que por jerarquía se han convertido en hito para una ciudad, Avenida Paseo de la Reforma ha ganado este derecho, lo ha ganado trascendiendo en el tiempo, trascendiendo con historia, con abolengo, conservando su importancia a pesar de la constante mutación de la ciudad de México; y cuando hablo de ícono me refiero a competir incluso con la Plaza de la Constitución como la principal postal de la ciudad,  me refiero a estar a la altura de avenidas de la talla de Campos Elíseos en Paris; y no es casualidad, pues fue esta última quien inspiró al emperador Maximiliano cuando encomendó su construcción.

Mi artículo esta vez lo dedico al Paseo de la Reforma no solamente por su historia, también por albergar en ella, los edificios más importantes de la ciudad, aquellos  que están actualizando el Sky Line de la ciudad de México, destacando, las torres vecinas recientemente  galardonadas con las medallas de oro y plata de la última Bienal de Arquitectura Mexicana.

Paseo de la Reforma, ha sabido convivir con cada etapa de la ciudad, manteniendo como base su trazado original, el mismo que rige su desarrollo y detona esa región como un importante eje prevaleciendo en el tiempo a pesar de las extensiones propias que demandó la evolución de la ciudad, su trazo original prevalece inalterado, un trazo que hoy en día, casi premeditadamente, está dotado de “mexicanidad”, por un lado, uno de sus extremos nos lleva a la evocación conceptual de algo tan nacional como la Calzada Misterios y la Calzada de Guadalupe donde año con año vemos miles de fieles peregrinando hasta la Basílica de Guadalupe, y por otro lado al “México Moderno”, ese México de la ilusión, Santa Fe, donde el caos y la opulencia conviven diariamente con las aspiraciones de los jóvenes ejecutivos.

Paseo de la Reforma, más que una imagen bonita rescatada desde las alturas por un dron para promover nuestra ciudad, es símbolo de nuestra historia, es un hito de nuestra cultura, un icono que prevalecerá con los años, algo que debes vivir, aprovechar y disfrutar.

Por. Arq. Estanislao García