Juntar espíritu empresarial con calidad arquitectónica, no es una ecuación fácil de ver, sin embargo, cuando se logra, podemos tener ejemplos de suceso como el logrado por el Grupo Sordo Madalenoo (GSM); el cual se ha tornado uno de los desarrolladores inmobiliarios más importantes del país, y a su vez ha sabido respetar una historia de calidad arquitectónica heredada de tres generaciones atrás.

Juan Sordo Madaleno, comenzó su historia asociándose a uno de los mejores arquitectos mexicanos del siglo XX, el Arq. Augusto H. Álvarez, sin duda alguna, cuando te juntas a alguien extraordinario, el resultado, tiene que ser de calidad, y, destaco este punto, porque considero fundamental como legado para las nuevas generaciones, quienes a veces no dan importancia a  la complicidad en la arquitectura y en el emprendedurismo; un buen cómplice, siempre te obligará a dar lo mejor de ti, te impulsa para buscar resultados de excelencia y te obligará siempre a mantenerte vigente.

Juan Sordo Madaleno, continuó ejerciendo como arquitecto, fomentando en su hijo, el arquitecto Javier Sordo Madaleno, el “oficio de ser arquitecto”, pero, no solamente le heredó el oficio, a su vez, lo preparó para dar el siguiente paso, y de aquí mi segunda reflexión, no basta heredar un “oficio” si no preparar a tu pupilo, y del otro lado, no basta ser heredero de una responsabilidad tan grande si no estar preparado para potencializarla, si bien Javier Sordo Madaleno, “nació” con esta fortuna, su carácter, lo hizo aprovechar la oportunidad para evolucionar una empresa menor hasta tornarla en una empresa de grande porte.

Javier Sordo Madaleno, comenzó con su padre en 1982, sin embargo, previamente, mientras estudiaba, trabajó con Augusto H. Álvarez. Parto para mi tercera reflexión, la importancia que tiene para un joven complementar sus estudios trabajando en algún despacho de calidad, sin duda, este aprendizaje determinará en gran medida el camino que se quiera seguir profesionalmente.

Javier Sordo Madaleno, trabajó, aprendió, y perfeccionó su sistema de trabajo, durante más de dos décadas, definió claramente el camino que quería seguir para tornar su arquitectura en un negocio rentable, y pese a que ya desarrollaba proyectos inmobiliarios, no fue hasta 2008 que decidió crecer para formar GSM, a 8 años de esa decisión, GSM se ve  como una empresa sólida.

El reto ahora es mantener la envergadura de esta empresa, no bajar la calidad de sus proyectos y preparar a la siguiente generación Sordo Madaleno para el futuro de la empresa, hoy en día, la tercera generación Sordo Madaleno que ya está comenzando a cuidar algunas partes de la empresa, con la peculiaridad, que a ellos les tocará enfrentar desafíos importantes en el futuro, por un lado un mercado inmobiliario cada vez más saturado, y por otro, competidores cada vez más preparados y más agresivos.

Por Arq. Estanislao García.