China es un país donde la contaminación del aire supera por mucho los estándares recomendados para la salud, y por esta razón muchos arquitectos consideran importante contribuir con proyectos que ayuden a disminuir esta tendencia y que a su vez, brinden una bocanada de aire fresco a las ciudades que diariamente se ahogan con humos tóxicos y nocivos para la salud.

Es por eso que el arquitecto italiano Stefano Boeri ha anunciado a mediados del mes pasado un proyecto para construir, en la ciudad china de Nanjing, dos torres que albergarán más de dos mil quinientos arbustos y veinticinco diferentes especies de árboles. Este complejo de edificios está pensado para que sea sede de un hotel de lujo, oficinas, un museo y lo más importante, una escuela de arquitectura verde.

Boeri es internacionalmente famoso por desarrollar Bosco Verticale, un complejo de dos edificios que se inauguró en el 2014 en la ciudad italiana de Milán. El Bosco Verticale promueve la formación de micro ecosistemas urbanos, pues no solo es capaz de desarrollar extensa vegetación, sino que también puede ser habitado por aves e insectos, esto gracias al microclima que produce la suficiente humedad para que el complejo sobreviva. Este proyecto fue concebido como un método de lucha contra la expansión urbana y los efectos que ésta tiene en el medio ambiente.

El equivalente chino del Bosco Verticale es la primera obra de Boeri en el continente asiático y se espera que pueda inaugurarse el próximo año. Mientras tanto el arquitecto italiano tiene más planes que podrían ayudar a mitigar un poco el problema del gigante asiático con la contaminación: crear ciudades forestales.

En entrevista con el diario The Guardian, a inicios de año el arquitecto comentó lo siguiente:

“Se nos ha pedido diseñar una ciudad entera con edificios de diferentes tamaños, todos con plantas y árboles en las fachadas. Es un proyecto que probablemente se finalice en el año 2020 y seguramente será la primer ciudad forestal de China”.

Así mismo explicó que la implementación de este tipo de sistemas es una contribución asombrosa al medio ambiente pues regeneran espacios urbanizados con altos niveles contaminación. Según su estudio realizado en Milán los edificios captan cerca de veinticinco toneladas de dióxido de carbono al año y brindan sesenta kilos de oxígeno diariamente.

Sin duda alguna ejemplos de complejos arquitectónicos como este son de un valor incalculable y deberían ser replicados en diversas ciudades alrededor del mundo, incluidas muchas latinoamericanas como Santiago de Chile, Lima o Ciudad de México, en donde los niveles de calidad del aire no suelen ser los más óptimos para vivir.

Por Arq. Diana Estrada