Hace más de 10 décadas, el 9 de Marzo de 1902, nació Luis Barragán, el Arquitecto más representativo de la arquitectura Mexicana, Barragán supo interpretar como nadie los colores de nuestra cultura, los colores de los pueblos, de los telares, llevó la Arquitectura vernácula a niveles inimaginables, le dio identidad y desarrolló un lenguaje propio que puso a México en el mapa de la Arquitectura mundial.

Hablar de Barragán pudiera parecer tarea fácil, sin embargo, es tanta la información sobre su obra, que resulta casi imposible no perderse, es tan seductor que puede ser muy simple caer en “fórmulas” para escribir de su estilo inconfundible, o caer fácilmente en algún cliché envolviendo su premio Pritzker.

Barragán, me marcó como pocos, fue uno de mis primeros contactos con la Arquitectura, visité “Las Arboledas”, en el Estado de México, en ese momento, el rosa mexicano tomó un nuevo significado para mí, el espejo de agua tomo relevancia y de pronto me di cuenta que la arquitectura era algo mucho más de lo que conocía hasta entonces, las sombras, los planos, las texturas, cambiaron en ese momento mi percepción espacial.

La “Fuente de los Amantes”, como pocas obras me impactó, algo tan simple se tornaba en algo extraordinario, el uso del muro hasta entonces insignificante para mi percepción, de pronto se volvía imponente, y fue entonces que comenzó mi pasión por la Arquitectura.

Barragán, es tan diferente, que es difícil de explicarse con palabras, es algo que solo puedes sentirlo después de haberlo vivido, y es algo que no podrás sentirlo sin antes recorrerlo, sin antes tocarlo, y mismo después de sentirlo, mismo después de tocarlo, de querer analizarlo con calma, o mismo después de intentar interpretarlo, es algo tan mágico que comprenderlo no será cosa fácil, los espacios creados por Barragán son etéreos, son espacialmente únicos e irrepetibles, Barragán es algo más que una paleta de colores plasmados sobre los planos que distinguen su Arquitectura, es algo más que la integración de texturas, es algo más que el uso natural de sus jardines, es algo más que la bien lograda interpretación del espejo de agua, Barragán es simplemente inefable.

Por. Arq. Estanislao García