Los elementos arquitectónicos que conocemos hoy en día son muy similares a los que se utilizaron en la antigüedad, esos que se plasmaron en grandes construcciones y que aún en nuestros días siguen maravillándonos.

Podríamos clasificar a estos elementos en tres grandes grupos para poder referirnos a ellos más fácilmente: funcionales, estructurales y decorativos.

Los elementos funcionales, que por lo general engloban a todos aquellos aspectos relacionados al diseño y al buen uso del espacio como muros, bardas, escaleras, pasillos, etc.  Los elementos estructurales son aquellos elementos que forman parte esencial del esqueleto de una obra, como pueden ser los cimientos, columnas, losas, etc. Por último tenemos los elementos decorativos que son aquellos que cumplen con funciones estéticas y de estilo.

En esta ocasión analizaremos los elementos arquitectónicos decorativos por su función y su importancia en el estudio de la arquitectura.

Cada etapa de la arquitectura desde el origen cuenta con características distintivas que nos sugieren que cierta obra pertenece a una corriente y período de tiempo específico. Por ejemplo, la antigua arquitectura romana se caracteriza por el uso de grandes columnas, cornisas y arcos, la arquitectura gótica del medievo por sus cúpulas, bóvedas y arcos apuntados y la arquitectura moderna por el uso de fachadas metálicas o de vidrio.

La época en la que actualmente estamos viviendo se considera como arquitectura moderna y contemporánea, la cual tuvo varias etapas entre las que destacaron el Bauhaus, el minimalismo, el high tech y últimamente la arquitectura sustentable. En los últimos años hemos visto la construcción de proyectos que pareciesen que no tienen límites ni mucho menos elementos característicos de una corriente. Estas obras arquitectónicas se rigen por los propios límites de la mente y la imaginación, ya que si se puede imaginar se puede construir. Muchos ejemplos al rededor del mundo son los que podemos nombrar para ejemplificar lo anterior, edificios circulares, de formas abstractas, que se interconectan, que retan a la gravedad y a las alturas, de colores extravagantes e iluminación magistral, de fachadas de vidrio y de acero, con grandes volados y texturas.

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Un ejemplo que nos llamó mucho la atención fue el de un edificio remodelado en Holanda por el estudio Attika, en el cual se incluyeron elementos arquitectónicos similares al estilo clásico que se caracteriza por colocar en las fachadas rostros de dioses o nobles, solo que en este caso colocaron emojis, sí, escuchaste bien emojis, esos que usas en la mayoría de tus aplicaciones móviles.

Y aunque el edificio no sobresale por su diseño o fachada, el creador justifica su obra argumentando que él solo quería crear algo que, en un futuro, cuando la gente viera su obra, ésta se pudiera catalogar a una época en específico. ¿A ti que te parece?

Imagen vía: http://guruchuirer.com/informa.php?nc=6596

Por. Arq. Diana Estrada