Nuevamente se empieza a calentar el ambiente para un mundial más, esta vez le tocará el turno a Rusia, quien a poco más de un año, está organizando la copa confederaciones, copa en la que ya podemos ver algunos de sus estadios listos, majestuosos sin duda y como es costumbre cuando hablamos del estándar solicitado por la FIFA, los estadios cumplen con los sistemas más modernos para instalaciones deportivas, pero más allá de la magnitud, de la calidad de los estadios, o del éxito que seguramente tendrán en sus obras para recibir los juegos, el tema que me lleva nuevamente a reflexionar, es el hablar sobre las magnas inversiones que tienen los países al organizar estos eventos.

Esta vez son 12 estadios los que actuarán como cedes, y aunque logisticamente parecen tener una accesibilidad mucho más simple que la de Brasil, la infraestructura necesaria para complementar la organización de un evento de esta magnitud, no es poca y sin duda requerirá (como en Brasil) de una gran inversión.

Cuando se piensa en las obras que llamo “obras realizadas por efecto colateral”, el tema comienza a tomar matices de complejidad, pues, hacer un estadio, es lo de menos, dotar de infraestructura a las ciudades que recibirán miles de personas, reforzar medios de transporte, hoteles, restaurantes, servicios, etc., es otra historia totalmente diferente, y más cuando no se consigue visualizar que al término del mundial, la mayoría quedarán sub-utilizadas, o hasta abandonadas.

Brasil hoy está sufriendo las consecuencias, y, aunque en ese país fue peor el abuso de  inversiones  irresponsables por haber recibido el mundial y la olimpiada con solo dos años de diferencia, la realidad de otras cedes recientes es similar, obras inacabadas y abandonadas, carreteras descuidadas, aeropuertos subutilizados, hoteles sin mantenimiento, los problemas vienen en cascada transmitiéndose y permeándose a otras áreas, afectando incluso el tejido social de ciudades que crecieron con ese evento, pero que, al regresar a la normalidad se deterioran rápidamente.

Brasil que tiene una de las redes de futbol más grande del planeta, no supo sacar provecho a unos estadios desproporcionados a su realidad, Rusia con una liga menor, no augura un futuro muy diferente.

Más, ¿cuál es al final el problema que realmente me preocupa?, es el saber que México acaba de lanzar su candidatura para un nuevo mundial, y, aunque esta vez, lo hace en conjunto con Estados Unidos y Canadá,  me preocupa que como es costumbre, comencemos a abusar, a tomar actitudes desmedidas y a °tirar la casa por la ventana°, como es practicado comúnmente en nuestro querido país, espero que los años que faltan les den prudencia a las personas que tendrán las decisiones en sus manos y que la poca cantidad de partidos que tendremos, ayude a tomar decisiones concientes, hasta allá este tema dará mucho de que hablar.

Por Arq. Estanislao García